Para cebar un mate, se llena la calabaza con yerba hasta tres cuartos, se tapa, se agita boca abajo para que las partículas finas suban y no tapen la bombilla. Luego se añade un poco de agua tibia o fría, se deja absorber y se completa con agua caliente (70-90 °C), sin mojar la parte seca. Se inserta la bombilla tapando el extremo con el pulgar y presionando al fondo. La yerba debe quedar inclinada hacia el lado opuesto de la bombilla.
En el Noreste argentino, Paraguay y sur de Brasil se toma frío, llamado tereré, con agua o jugos. El mate puede endulzarse mezclando azúcar o edulcorante en el agua o entre cebadas. Es una costumbre social: un cebador sirve y pasa el mate en ronda, compartiendo el mismo recipiente.